La lipotransferencia es un procedimiento que logra remodelar y aumentar el volumen de estas zonas que presenten carencias de forma.
La grasa transferida se retira aplicando incisiones muy pequeñas (igual o menores a 1cm) en zonas estratégicas para que no se visualicen. El único inconveniente de esta técnica es que no se puede realizar un gran aumento de volumen de las mamas, pudiendo máximo aumentar una o dos tallas de copa.
La inyección de grasa en el seno no modifica en absoluto el riesgo de cáncer de mama según los datos disponibles actualmente. Pueden aparecer calcificaciones benignas que son fácilmente distinguibles de las calcificaciones sospechosas por su forma y localización.
Pueden aparecer quistes oleosos, que son benignos, pero en ocasiones son palpables o pueden requerir una punción para evacuarse.
se recomienda un control mamográfico estricto los primeros años con la intención de documentar claramente la aparición de dichas imágenes y evitar confusiones en el futuro:
– Primera mamografía a los 9-12 meses de la intervención quirúrgica.
– Seguimiento cada 6 meses los 2 años posteriores a la primera mamografía.
La distribución de la grasa en cada mama y en cada paciente puede personalizarse al máximo con el fin de lograr la máxima armonía.