Esta incidencia previsiblemente irá en aumento y en otros sitios que no son las orejas y en varones, dado el uso más frecuente de los piercing.
A muchas mujeres el lóbulo de la oreja rasgado le impide poder utilizar pendientes, o que se vean obligadas, sin que sea de su agrado, tener más de un agujero en sus orejas y sin que puedan, en algunos casos, esconder la rasgadura, con un aspecto estético inadecuado.
Para éste problema solo hay una posible corrección: la quirúrgica.
Es una intervención sencilla, pero meticulosa. El campo operatorio es muy pequeño, esto es lo que hace que sea una operación que debe ser muy precisa, se realiza en todos los casos sin necesidad de hospitalización, de forma ambulatoria y con anestesia local.
De bajo coste que la hace asequible para cualquier economía.

Todo el procedimiento no dura más de 40 minutos para ambos lóbulos.
Se aplica anestesia local. Mediante técnica de plastia de cicatrices se reavivan los bordes de la rasgadura y además se movilizan los tejidos locales para reforzar esta área.
Tendrá puntos de sutura, y llevará una cura por algunas horas.